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Portada julio-agosto 2007 ¿Qué es la Conferencia General?

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¿Qué es la Conferencia General?

José Palos

La Conferencia General es el cuerpo legislativo supremo que da dirección administrativa y programática a toda la Iglesia Metodista Unida. Sólo la Conferencia General puede adoptar una posición oficial acerca de algún tema particular a nombre de la denominación.

La iglesia local a la cual asistimos está relacionada o conectada, no solo a otras iglesias metodistas unidas de nuestra localidad, sino a todas las iglesias metodistas unidas del mundo. Esta conexión se manifiesta concretamente en la fe en Jesucristo y la doctrina peculiarmente “metodista” que afirmamos. Además, compartimos ciertas posiciones teológicas sobre asuntos contemporáneos tales como la economía, la guerra, el aborto, la inmigración, la pobreza, la salud, etc.

Nuestra conexión se manifiesta en la manera en que se organizan y se administran los negocios de la iglesia local. También en los recursos que nuestra denominación provee en los himnarios y literatura que usamos en la iglesia.

En otras denominaciones, cada iglesia local busca y emplea su propio pastor. Por contraste, la conexión metodista se muestra en la manera que se capacita, supervisa y asigna pastores a nuestras iglesias locales. Los lazos conexionales se experimentan también en nuestra contribución financiera a la denominación y en la distribución de dineros, los cuales se usan para el sostén pastoral, reparaciones o compra de edificios, becas para nuestros estudiantes universitarios, etc.

El Libro de la Disciplina es la guía que dirige a todas nuestras iglesias en asuntos administrativos, pues contiene reglamentos para nuestras iglesias locales, para los ministros y obispos, para las conferencias y para las agencias generales que dirigen programas y producen recursos. La Disciplina es un libro de reglamentos que es producto de la Conferencia General, así que sus estipulaciones afectan a todo ministro, laico e iglesia local de la denominación.
La Conferencia General se reúne cada cuatro años para revisar La Disciplina y El Libro de Resoluciones, y para dar dirección programática y administrativa a toda la Iglesia Metodista Unida.

Cualquier miembro, congregación o agencia de la iglesia tiene el derecho de proponer cambios a La Disciplina y al Libro de Resoluciones. Esto se hace enviando una “petición” a la secretaría de la Conferencia General varios meses antes de la sesión de la Conferencia General. Estas peticiones son compiladas y traducidas a varios idiomas y, luego, enviadas a los delegados mucho antes de la sesión de la Conferencia General. Toda petición tiene que ser leída por los delegados, y un comité legislativo tiene que tomar alguna acción sobre cada petición. Puede ser referida, aprobada o rechazada.

Cada cuatro años, la Conferencia General se reúne, por dos semanas, en distintas partes del país. Durante esas dos semanas, los delegados participan en asambleas generales y en reuniones de comités legislativos. La primera semana la mayoría del tiempo los delegados se la pasan trabajando en los distintos comités legislativos, leyendo y tomando acción en las peticiones y propuestas que han recibido.

Durante la primera semana hay presentaciones por un obispo, seleccionado por el Concilio de Obispos, y por un líder laico, reflexionando sobre el estado de la denominación. También hay presentaciones informativas sobre algunos programas de énfasis cuadrienal que la Conferencia General ha aprobado anteriormente. El domingo se emplea para descansar y adorar a Dios en un culto especial. Además, se suele tener un programa especial patrocinado por las conferencias anfitrionas.

Durante la segunda semana, los delegados se reúnen en asamblea general recibiendo y actuando en los informes de cada comité legislativo. Equipos de obispos, seleccionados por una comité de la Conferencia General se turnan presidiendo las asambleas generales. Es un proceso muy democrático con reglas para presentar y debatir proposiciones, enmiendas, o acciones alternativas.

La Conferencia General está compuesta de un número igual de delegados laicos y clérigos representando a las conferencias anuales de todo el mundo y de delegados de iglesias autónomas afiliadas a nuestra denominación. Cada iglesia local es parte de una conferencia anual, que generalmente conforma una agrupación geográfica determinada. Las iglesias locales en una región geográfica pertenecen a una conferencia anual que es la entidad básica administrativa de nuestra conexión.

Según La Disciplina, no puede haber menos de 600 ni más de 1000 delegados a la Conferencia General. Los delegados son divididos de acuerdo a un fórmula establecida, basada en el número de feligreses que tiene cada conferencia anual. Las conferencias anuales con mayor feligresía eligen más delegados que las que tienen menos. Sin embargo, cada conferencia anual y cada iglesia autónoma afiliada eligen por lo menos dos delegados, un laico y un clérigo, a la Conferencia General.

Los delegados a la Conferencia General son elegidos por sus respectivas conferencias anuales durante la conferencia anterior a la sesión de la Conferencia General. Para la próxima Conferencia de 2008, las conferencias anuales eligieron a sus delegados en mayo o junio de 2007. Para ser elegido como delegado a la Conferencia General uno tiene que ser miembro de la IMU y ser conocido/a en su propia conferencia. Sin embargo, solo los clérigos en plena conexión son elegibles como clérigos delegados a la Conferencia General.

Cualquier persona o grupo puede asistir a la Conferencia General, pero sin derecho a voz ni voto en la asamblea o los comités legislativos. En ocasiones, un visitante con información vital sobre un asunto podría participar en un comité legislativo. Cuando los comités se subdividen en grupos pequeños para leer y tomar acción sobre las peticiones, es muy posible que un visitante también pueda dar su opinión, pero solo con el permiso de los miembros de ese grupo pequeño.

La Conferencia General aprobó el Plan Nacional de Ministerio Hispano-latino en 1992 y, desde entonces, lo ha venido renovando cada cuatro años. Esperamos que la Conferencia General de 2008 apruebe la propuesta para continuar con el Plan porque la obra entre el pueblo hispano-latino lo necesita.

--José Palos es pastor de la IMU El Divino Salvador, San Antonio, Texas.

La identificación del artículo: 244


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